Sainte Chapelle

La Sainte Chapelle de París fue construida en el siglo XIII para albergar una serie de importantes reliquias de la cristiandad. Hoy en día, está desposeída de dichas reliquias. Su arquitectura, en la que las vidrieras sustituyen a las paredes, es el gran reclamo para los visitantes que se acercan a disfrutarla.

Construida para albergar reliquias

La Sainte Chapelle es una capilla real de la Île de la Cité en París.

Muchos la comparan con un gran joyero. Lo hacen, tanto por su estructura, como debido a ser construida a fin de albergar, y honrar, una serie de importantes reliquias de la cristiandad. El rey Luis IX las compró a Balduino II, emperador de Constantinopla, entre 1.238 y 1.241.

Dichas reliquias estaban relacionadas con el martirio de Jesucristo. Entre otros elementos, incluían la corona de espinas que se decía portaba Cristo durante su pasión y un fragmento de la cruz de su crucifixión.

Así, Luis IX no escatimó en gastos cuando decidió construir un lugar en París donde guardar las mismas. El proyecto de la Sainte Chapelle se culminó en 1.248.

El edificio todavía impresiona a día de hoy. Y es que, en su día, era una de las grandes referencias arquitectónicas de Europa. De todos modos, fue tan alto el precio que pagó el monarca por las reliquias, que costaron el triple que la propia Sainte Chapelle. Y ello, pese a lo lujoso de la construcción de este edificio.

Todo y el alto coste económico, el rey estaba satisfecho con la adquisición. Y motivos tenía, pues este hecho supuso para Francia una demostración de poder ante el resto del mundo como pocas en la época. Así, la posesión de las reliquias, dotó de un prestigio importante al país galo. Además, Luis IX era una persona muy volcada en su fe, por lo que, a nivel personal, también fue significativo para él conseguirlas.

Las reliquias que se conservan de las adquiridas por Luis IX ya no están aquí. Actualmente, forman parte del tesoro de la Catedral de Notre-Dame, también en París. De hecho, han sobrevivido al incendio que se declaró en dicha catedral el 15 de abril de 2.019.

 

Las vidrieras de la Sainte Chapelle

Volviendo a la Sainte Chapelle, además de relicario, hizo también la función de capilla. En realidad, fueron dos capillas, de las que destaca arquitectónicamente la superior. Estaba destinada a la corte del rey y en ella las vidrieras toman un protagonismo excepcional, hasta el punto de sustituir a las paredes. Así, te encontrarás allí ante una explosión de color donde predominan azul, rojo y amarillo.

Estas 15 vidrieras de 15 metros de altura cada una, muestran 1.113 escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento, así como alusiones a la realeza.

Incluso, se llega a plasmar en alguna escena el propio traslado de la corona de espinas a París. Su destacado rosetón, de 9 metros de diámetro, muestra el Apocalipsis.

Junto a la Conciergerie, la Sainte Chapelle es uno de los restos que quedan hoy en día del antiguo Palais de la Cité. Puedes visitar ambos monumentos con este ticket combinado que te permite un ahorro superior al 20% de descuento.

Además, la Sainte Chapelle supone, por sí misma, una de las obras más valoradas a nivel mundial del estilo llamado gótico radiante. 

En mi opinión personal, es una de las cosas que hay que ver al menos una vez en la vida si visitas París.

DÓNDE ESTÁ

8, Boulevard du Palais
75001, Paris

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HORARIO

De octubre a marzo de 09:00 a 17:00

De abril a septiembre de 09:00 a 19:00

Abre todos los días del año excepto 1 de enero, 1 y 8 de mayo y 25 de diciembre

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CÓMO LLEGAR

Metro: Cité (línea 4)

RER: Saint-Michel – Notre-Dame

Bus: 21, 27, 38, 85, 96 y Balabus

PRECIO

Gratis con la tarjeta turística Paris Pass

General: 10 euros (disponible aquí)

Ticket combinado Sainte Chapelle + Conciergerie: 15 euros

Gratis: Menores de 18 años, ciudadanos de la Unión Europea de 18 a 25 años

Gratis para todos el primer domingo de cada mes de noviembre a marzo

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